Un mismo texto con/sin lenguaje igualitario

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En los últimos años, y sobre todo a partir de la aprobación de la Ley Orgánica para la igualdad entre mujeres y hombres, se están produciendo importantes avances en el ámbito social y legislativo que han propiciado cambios favorables para que la igualdad de derechos y oportunidades se haga verdaderamente efectiva.

La actual presencia de la mujer en el entorno laboral y en la vida pública y sus nuevos roles, moldean de manera importante nuestro lenguaje, lo que nos lleva a cuestionar nuestros hábitos lingüísticos para estos respondan a esta  realidad.

El sexismo lingüístico es el uso discriminatorio que, por razón de sexo, se hace del lenguaje. Ahora bien, aunque el lenguaje no es sexista en si mismo, sí lo puede ser su utilización. Por lo tanto, si lo usamos correctamente contribuimos a una mayor visibilidad de la mujer y a la materialización de una verdadera igualdad.

El sistema lingüístico español ofrece posibilidades para que no se produzca discriminación sexual en su uso. Se trata de utilizar estrategias y recursos que no faltan a la gramática, ni contravienen el principio de economía del lenguaje, sino todo lo contrario, ya que la mayoría se caracterizan, precisamente, por su brevedad. Veamos algunos ejemplos a este respecto para evitar el uso abusivo del masculino genérico:

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Dejamos para otros posts los siguientes aspectos de un uso “sexista” del lenguaje:

  1. Duales aparentes y vocablos ocupados
  2. Vacíos léxicos
  3. Falsos genéricos
  4. Asociaciones lingüísticas peyorativas
  5. Salto semántico
  6. Asimetría en el trato mujeres/hombres
  7. Orden de presentación
  8. Denominación sexuada
  9. Aposiciones redundantes

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