¿Sabes respirar?

Cada vez que cogemos aire, las arterias recogen el oxígeno que llega a los pulmones y lo transporta por todo nuestro cuerpo. Las células, tras utilizarlo como combustible, lo convierten en dióxido de carbono para que las venas lo lleven a su vez hacia los pulmones para su expulsión.

Para sentirnos relajados/as es importante mantener un ritmo equilibrado en este ciclo. Un ritmo forzado trastoca el mecanismo que controla la absorción de oxígeno y la exhalación de dióxido de carbono.

Muchos de nosotros respiramos mal en momentos de tensión. Una característica de la tensión es la sensación de falta de aire y de ahogo en el tórax y garganta. Esto suele ocasionar un excesivo número de respiraciones rápidas y entrecortadas por minuto. Algunos indicios de que respiramos mal son: bostezar con frecuencia, respirar entrecortadamente, suspirar, aguantar a respiración o mover exageradamente la parte superior del tórax o los hombros cuando se está hablando y respirando.

Sin embargo, podemos controlar la manera en que respiramos. Para que los pulmones se llenen adecuadamente de aire hay que respirar rítmicamente con el diafragma, el músculo en forma de cúpula que separa el tórax y la cavidad abdominal. Para descubrir si se respira bien con el diafragma hay que poner una mano en la parte superior del tórax y la otra en la parte inferior de la caja torácica, donde comienza el abdomen. Si cuando se comienza a respirar el borde inferior de la caja torácica se hincha y el estómago sobresale, entonces se está respirando correctamente. Si sólo se mueve la parte superior de la caja torácica no se está respirando bien.

Algunas sugerencias que pueden ayudar a respirar mejor son:

Manera de respirar: al inspirar hay que concentrarse en levantar el abdomen y llenar de aire la parte inferior, media y superior de los pulmones. Al soltar el aire se debe contraer el diafragma y vaciar completamente el aire de los pulmones antes de respirar de nuevo.

Visualización de imágenes: es conveniente acompañar la respiración con alguna imagen que ayude a centrar la atención (por ejemplo visualizar mentalmente un globo que se infla lentamente).

Mensajes de control: dado que el contenido de nuestros pensamientos puede ayudar a relajarnos, mientras respiramos debemos darnos instrucciones que indiquen relajación (por ejemplo: “siento una sensación agradable”, “me siento más relajado/a”, “la respiración me relaja”).

Practicar: es necesario hacer ejercicios de respiración con el fin de convertirlo en un hábito automatizado.

 

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