Por qué nos cuesta tanto cambiar

Los cambios en las Organizaciones y en la vida en general son indefectiblemente una constante. Ante ellos pueden aparecer sentimientos de incertidumbre, confusión, preocupación o incluso miedo lo que, en los entornos organizacionales, puede tener una repercusión directa en las relaciones interpersonales y en el rendimiento. En definitiva, estas reacciones son consecuencia directa de nuestras resistencias y se manifiestan en forma de tensión, negación o bloqueo mental normalmente fruto de percepciones erróneas que nos hacen distorsionar la realidad o simplemente son inferencias y atribuciones por ausencia de información sobre los propios cambios.

La gestión del cambio en las personas pasa por reconocer estos síntomas, comprender su naturaleza y aprender a relativizarlos y reconducirlos.  Esto se consigue en dos etapas: primero analizando en qué fase del proceso de cambio nos encontramos (desconocimiento, resistencia, exploración, negociación, aceptación o compromiso). En segundo lugar, abordando estrategias de autogestión para ganar en operatividad, autoconfianza o incluso crecer, porque cualquier cambio puede ser una oportunidad más de aprendizaje.

Fases por las que pasamos las personas en los procesos de cambio:

Muchas frases se han construido para señalar la necesidad de adaptarnos e incluso adelantarnos a los cambios yo, parafraseando a Vincent Peale, creador de la teoría del pensamiento positivo me quedo con la siguiente:

Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo”.

 

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