Para qué sirven las emociones

Las emociones son procesos psicofisiológicos que representan modos eficaces de adaptación a ciertos cambios y demandas ambientales. Se trata de un tipo de respuesta humana que ha ido perfeccionándose por el proceso de selección natural con vistas a nuestra propia supervivencia.

Las emociones constituyen una serie de mecanismos corporales desarrollados durante la historia evolutiva del ser humano, susceptibles de modificarse, al menos en parte, mediante el aprendizaje y la experiencia y cuyo principal objetivo es aumentar la homeostasis, la supervivencia y el bienestar del organismo (Adolphs, 2002).

Las emociones sobrevienen súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos intensas, más o menos pasajera y nos preparan y llevan a la acción:

  • Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos (nervioso y endocrino fundamentalmente) a fin de establecer un medio interno óptimo para la emisión del comportamiento más eficaz en una determinada situación.
  • Cognitivamente, las emociones producen una alteración de la atención y activan redes asociativas relevantes de la memoria.
  • Conductualmente, nos ayudan a establecer nuestra posición respecto a nuestro entorno, acercándonos hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas,… o alejándonos de ellos.

Existen otros términos que, en el uso cotidiano, se relacionan con el concepto de emoción y que resulta interesante diferenciar:

Estados de ánimo: disposiciones relativamente más estables y perdurables en el tiempo, que no determinan tan intensamente como las emociones nuestra forma de percibir y de actuar. Las emociones suponen una activación más súbita y fugaz.

Temperamento: este término hace referencia a una predisposición bastante estable, ligada a factores fisiológicos, que determina los parámetros habituales de la respuesta emocional de cada persona. Es, por decirlo de alguna manera, la constitución particular de los sistemas orgánicos vinculados a las emociones que cada persona “traemos de serie”.

Sentimiento: en el lenguaje común muchas veces se utiliza esta palabra como sinónimo de emoción. Sin embargo, en realidad hace referencia a uno de los componentes que configuran las respuestas emocionales: los pensamientos. Los sentimientos constituirían la parte de estas reacciones emocionales que se somete a reflexión consciente y a la que se les asigna una etiqueta convencional, un nombre. Los sentimientos son, en realidad, los pensamientos que tenemos sobre las emociones, la parte que procesamos conscientemente.

Genéricamente, podemos establecer tres funciones principales:

  1. Adaptativa: las emociones facilitan el ajuste del organismo a nuevas condiciones ambientales. Cada emoción, tanto las consideradas positivas como las negativas, tienen una utilidad determinada.
  2. Motivacional: potenciando y dirigiendo nuestro comportamiento (en una dimensión atracción-repulsión).
  3. Comunicativa: aportando información a dos niveles:
  • Intrapersonal: como fuente de información de nuestras propias emociones.
  • Interpersonal: en una dimensión social, comunicando sentimientos e intenciones (principalmente de manera no verbal), influyendo en la conducta de otras personas y potenciando las relaciones.

Las emociones nos mueven hacia aquello que se evalúa como agradable y nos apartan de lo que nos resulta aversivo o desagradable y adquieren un papel fundamental en la toma de decisiones y la solución de conflictos. Aunque no existe un consenso general sobre la clasificación de las emociones, podemos distinguir una serie de dimensiones o criterios a partir de las cuales estructurar la variedad de experiencias que se catalogan como tales:

  • Tono o polaridad: hace referencia a la vinculación de la respuesta emocional con sensaciones que se mueven en un continuo de agrado/desagrado. Sin embargo, no es del todo adecuado identificar emociones agradables/desagradables con emociones buenas y malas pues cada una de estas emociones cumple una función específica que en condiciones normales resulta adaptativa (o, cuanto menos, así lo ha sido en el pasado de la especie humana).
  • Intensidad: en general, se considera que todas las emociones son de cierta intensidad, aunque ésta puede verse modulada por la combinación de las valoraciones primarias (positivas, negativas o irrelevantes para los objetivos personales) y secundarias (estimación de los recursos de los que se dispone para afrontar la situación).
  • Duración: las emociones tienen una duración reducida que va desde segundos a unos cuantos minutos. Es cuando hablamos de estados de ánimo cuando nos referimos a emociones que se prolongan más en el tiempo.

Quizás te interese leer sobre la emoción del “miedo: http://efipsa.com/blog/eficacia/merece-la-pena-gestionar-bien-nuestras-preocupaciones/

A continuación te proponemos seis programas formativos presenciales con los que generar emociones positivas: http://efipsa.com/web/todos/programa-formativos-para-generar-emociones-positivas/

1 Respuesta

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