Decálogo para comunicarnos mejor con nuestros jefes

Nadie se libra de un/a jefe/a, incluso la persona que se encuentra en lo más alto del ápice estratégico de una organización, rinde cuentas, al menos, a sus socios o accionistas y además es “esclavo” de sus clientes: los grandes jefes.

En el mundo laboral, el/la jefe/a te toca como un premio en una lotería, solo que tú no decides el décimo que compras, ni cuántos compras, lo deciden por ti. Los hay abiertos y comunicativos, cerrados e inalcanzables, instigadores, facilitadores…

Como en el resto de las facetas de la vida, en el entorno laboral nos podemos encontrar con alguien a quien nos cueste acercarnos, con quien es difícil hablar o discutir, ante el cual incluso podamos sentir algo de intimidación, etc. Si estas cosas nos ocurren con nuestro/a jefe/a, la cosa se agrava.

Todos conocemos a alguna persona que lo ha pasado mal o ha cambiado de trabajo por su relación con su jefe/a. El 70% de las personas que cambian de trabajo o posición en una organización, lo hacen por su mala relación con su jefe inmediato.

Una inadecuada relación con el/la jefe/a inmediato/a afecta al trabajo, pero también tiene consecuencias en otras esferas de la vida, incluida la familiar y nuestro estado de salud y bienestar pudiendo producir estrés, insomnio, inseguridad, fatiga, baja autoestima… o una mezcla de todo ello.

Aquí sugerimos algunas ideas que esperamos te resulten útiles para evitar que esto ocurra:

  1. Procura saber en todo momento qué necesita tu jefe/a y cuáles son sus expectativas sobre ti y el trabajo que realizas.
  2. Utiliza la empatía como vía para ponerte en su lugar y conocer bien sus preocupaciones y las presiones a las que está sometido/a.
  3. Da muestra de respeto y lealtad con tu comportamiento.
  4. Difícilmente estamos siempre en posesión de la verdad, así que concédele la razón de vez en cuando. Pero haz compatible esto con sugerir y aportar valor dando tu punto de vista sobre las cosas y los acontecimientos, sobre todo si se te solicita.
  5. Aporta más soluciones que problemas y se creativo/a a la hora de hacerlo.
  6. Intenta no juzgar en exceso el comportamiento de tu jefe/a. Él o ella tenderá a hacer lo mismo contigo.
  7. Reflexiona y piensa antes de hablar sobre todo en situaciones tensas. Cuando él o ella tengan un mal día valora la posibilidad de “hacerte invisible”.
  8. Evita hablar mal de tu jefe/a con otras personas de tu entorno laboral aunque pienses que está en confianza.
  9. No des por supuesto las cosas, confirma siempre tus hipótesis. Recuerda el refrán popular: “don creí que y don pensé que, son amigos de tonteque”.
  10. Es casi imposible establecer con el/la jefe/a una verdadera relación de amistad, por lo tanto mantén la relación en cauces de cordialidad y proximidad pero no de intimidad. Conviene establecer una línea clara entre lo profesional y lo personal.

Desde nuestro experiencia como consultora de formación somos requeridos por nuestros clientes para desarrollar programas formativos para desarrollar la capacidad de liderazgo de “los/as jefes/as”; con frecuencia nos preguntamos por qué no nos demandan más formación para favorecer ser “un/a buen/a colaborador/a”. Es como si no se viera la necesidad de enseñar por igual a dos personas a llevar una bicicleta cuando ambas van a hacer un viaje un tándem.

Si estás interesado en encontrar claves  útiles  para  mejorar la relación con  nuestro  jefe/a,  ya  que,  como  en  una  relación  sentimental,  estamos abocados a convivir y entendernos, contacta con nosotros o echa un vistazo a la ficha del taller que podemos impartir en tu organización.

http://efipsa.com/web/todos/la-comunicacion-con-ella-jefea/

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