Cómo “fluir en el trabajo”

¿Recuerdas la última vez que haciendo alguna tarea te sentiste algo más que a gusto y se te pasaron las horas casi sin darte cuenta? Esas sensaciones que tuviste se describen a continuación bajo el nombre de  “estado de flujo”.

El “estado de flujo” es el estado mental en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. Se caracteriza por un sentimiento de enfocar la energía, de total implicación con la tarea y de éxito en la realización de la actividad. Esta sensación es placentera y se experimenta mientras la actividad está en curso.

Ciertas personas dedican muchas horas a realizar actividades sin buscar ningún tipo de
recompensa. ¿Por qué continúan haciéndolo? Al hablar con ellos/as acerca de lo que los mantiene motivados, obtenemos que es la calidad de la experiencia que sienten en ese momento lo que les mantiene concentrados/as y activos/as y responden: “disfrutaba con ello”

Este estado a menudo requiere de esfuerzo e incluye algún tipo de riesgo pero también un elemento de novedad y descubrimiento. A esta experiencia se le ha llamado “estado de flujo” y ha sido descrito por artistas, atletas, científicos y personas que realizaban una actividad que les resultaba gratificante.

El flujo es un estado de conciencia que consume poco esfuerzo aunque es altamente productivo.  Estas son algunas de sus características:

Hay metas claras en cada paso del camino: en el estado de flujo siempre sabemos lo que se quiere conseguir y lo que se ha de hacer para conseguirlo.

Hay un feedback inmediato a las propias acciones: en un estado de flujo, sabemos cómo de bien lo estamos haciendo. Mantener el flujo en un contexto que no proporciona feedback  puede ser difícil. Aquellas personas que continúan haciendo su trabajo en estado de flujo  son aquellas que pueden darse feedback a ellas mismos, sin tener que esperarlo de los demás.

Hay un balance adecuado entre los desafíos y las habilidades: en el estado de flujo, sentimos que nuestras habilidades están bien ajustadas para realizar la acción. En el día a día a veces sentimos que los desafíos son demasiado altos para nuestras habilidades, o que nuestro potencial es mayor que las oportunidades para expresarlo, lo que hace decaer el estado de flujo.

La acción y la conciencia están unidas: en la experiencia de cada día, nuestra mente a menudo están separadas de lo que hacemos. En estado de flujo, nuestra atención está enfocada solo en lo que hacemos. Esto se hace posible gracias a la claridad de las metas y la constante disponibilidad de feedback.

Las distracciones son excluidas de la conciencia: somos conscientes sólo de lo que es relevante aquí y ahora. El flujo es el resultado de la concentración intensa en el presente. Las distracciones interrumpen el flujo, lo que puede acarrear tiempo para retomarlo y continuar con el trabajo.

No hay miedo al fracaso: en el estado de flujo, estamos demasiado concentrados/as como para estar preocupados/as por el fracaso. Sabemos lo que se debe hacer y nuestras destrezas son adecuadas a nuestros desafíos.

La autoconciencia disminuye: en estado de flujo, estamos demasiado envueltos en lo que
hacemos como para preocuparnos acerca de proteger nuestra autoestima. Pero después de llevada a cabo la tarea, nuestra autoestima crece, podemos emerger con un auto concepto más fuerte, porque sabemos que hemos tenido éxito ante algo desafiante.

Se distorsiona el sentido del tiempo: generalmente, en el estado de flujo nos olvidamos del tiempo y las horas pueden pasar en lo que parecen ser unos pocos minutos o al revés. Nuestro sentido de cuánto tiempo pasa depende de lo que estamos haciendo.

La actividad se vuelve un fin en sí misma: lo que hacemos se convierte en gratificante por si mismo, no por lo que conseguimos con ello. En muchos sentidos, el secreto para la satisfacción es aprender a obtener el flujo de casi todo lo que hacemos, incluyendo el trabajo y las responsabilidades familiares. Si casi todo lo que hacemos vale la pena por sí mismo, entonces no hay nada de lo que deshacerse en la vida.

Contenido extraido del curso “Atención y memoria en el trabajo“. Consulta aquí la ficha

 

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